Palabras a Granel


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martes, 9 de octubre de 2007

No mires a los ojos de la gente

Hay quien dice que es de mala educación mirar a la gente que no conoces de nada. No obstante, yo no lo puedo evitar; sobretodo si voy paseando o en el transporte público. Es inmediato; cualquier situación cuotidiana o estraordinaria me absorbe. No puedo dejar de analizar qué está haciendo tal persona, preguntándome qué diantres le pasará a ella por su mente; pienso en quién puede ser esa persona anónima, a qué se dedica, cuál debe ser su historia personal, por qué está triste, enfadada, contenta, aburrida... Irremediablemente intento deducir si esa persona será buena o mala, o al menos a qué lado se decanta la balanza. Intento ponerme en su lugar, disvago sobre qué haría yo si estuviese en su piel, en su situación; qué sería tener su aspecto físico: cómo lo aprovecharía en el caso de una persona agradable, o cómo lo sobrellevaría en caso contario. Siempre me fijo en los ojos de la gente, noen vano es la parte que más me atrae de las personas; creo que es una de las partes más nobles del cuerpo, pues es muy difícil mantener una mentira con la vista.

Entiendo que a veces alguien pueda tomárselo a mal. Mi novia me dice que cualquier día me van a dar una soberana paliza.