viernes, 5 de octubre de 2007

La información contaminada

Ayer leí una de las típicas noticias que los medios de comunicación pasan de soslayo pero que hacen que te sientas muy mal si tienes la suerte de reparar en ella: España sigue fabricando bombas racimo y minas antipersona; además vende armas a países en donde no se respetan los Derechos Humanos. Leer este tipo de cosas te provoca en primer momento estupor, para pasar minutos depués a la rabia contenida. La excitación se torna furia cuando comparas la poca repercusión mediática que tienen estas noticias frente a otras que son a todas luces de menor calado.

El Gran Hermano está interesado en que las personas de a pie estemos cada vez menos cohesionadas. Se da bombo y platillo a las noticias que dividen a la masa en sectores encontrados cada vez más radicalizados. Se nos fuerza a que elijamos un bando u otro: derechas o izquierdas; PP o PSOE; monárquico o republicano; religioso o ateo; nacionalista o nacionalista españolista. No hay lugar para las medias tintas ni los acercamientos de posiciones.

No cabe duda de que la gran mayoría de las personas estamos en contra de la guerra, que no queremos que se construyan armas que aniquilan a civiles inocentes, que preferiríamos que nuestros gobiernos se desentendieran de los negocios de las armas e invertiesen el dinero en otros menesteres. No interesa que estas noticias trasciendan, entre otras cosas, porque a lo peor las personas podrían llegarse a poner de acuerdo, y en ese momento, darse cuenta de que son más los aspectos que nos unen que los que nos separan; a lo peor se podrían llegar a juntar para luchar por aquellas cosas verdaderamente importantes que nos preocupan a todos; y esto es muy peligroso: ya se sabe que el pueblo, unido, jamás será vencido

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